Antes y después de ortodoncia en niños: mandíbula retruida
Como padres, es normal preocuparse cuando notamos que nuestro hijo respira por la boca, ronca al dormir, no logra cerrar bien los labios o tiene “los dientes de arriba muy adelantados”. Muchas veces, detrás de estos signos puede existir una mandíbula retruida, es decir, una mandíbula que se encuentra más atrás de lo esperado en relación con el maxilar superior.
En este caso, la paciente inició su tratamiento a los 6 años, en agosto de 2025, con diagnóstico de Clase II esqueletal. En palabras simples, su mandíbula estaba más atrás y el maxilar superior se veía más adelantado, lo que generaba una diferencia importante entre los dientes de arriba y los de abajo.
Antes del tratamiento: signos de una mandíbula retruida
En la imagen comparativa, el “antes” muestra un mentón poco desarrollado y levemente desviado hacia la izquierda. Además, la paciente no lograba mantener los labios cerrados de forma natural: para juntarlos, debía hacer fuerza con los músculos de la boca y del mentón. Esto no es solo un detalle estético; muchas veces nos habla de un desequilibrio entre crecimiento facial, respiración y función muscular.
En su mordida, los dientes superiores estaban muy adelantados respecto a los inferiores, con una distancia de 8,9 mm. Esto podía dificultar acciones cotidianas como cortar alimentos con los dientes anteriores. Además, los dientes superiores cubrían demasiado a los inferiores al cerrar la boca, lo que se conoce como sobremordida aumentada. Sus molares y caninos también cerraban más atrás de lo esperado, confirmando una mordida alterada.
💡A nivel funcional, la paciente presentaba respiración oral, interposición de la lengua al hablar, frenillo lingual corto, ronquidos nocturnos, amígdalas aumentadas de tamaño y dificultad para masticar y respirar correctamente.
Después ortodoncia interceptiva: cambios en el perfil, la mordida y la respiración
Por eso, el tratamiento fue planificado de manera integral. Se indicó evaluación con otorrinolaringología y fonoaudiología, junto con ortodoncia interceptiva mediante un activador Twin Block, un aparato que ayuda a guiar la mandíbula hacia adelante mientras la niña aún está creciendo. También se trabajó en ampliar suavemente el ancho de la boca, porque cuando el paladar o las arcadas son estrechas, los dientes pueden quedar apretados, la lengua puede no tener suficiente espacio, la respiración y la mordida pueden alterarse.
En la fotografía del “después” que corresponde al control de marzo en 2026, ya se observa una evolución muy favorable: la mandíbula ha avanzado, el perfil facial se ve más armónico y su madre relata que la paciente dejó de roncar al dormir, incluso sin aún haber asistido a tratamiento con otorrinolaringología ni fonoaudiología.
Este caso nos recuerda algo muy importante: cuando detectamos estos signos a tiempo, podemos acompañar el crecimiento de forma amable, funcional y efectiva. La ortodoncia interceptiva no solo busca ordenar dientes; busca ayudar a que cada niño respire, mastique, duerma y crezca mejor.
➔ Reserva una hora para ortodoncia infantil en Clínica Aires
Texto por Dra. Karen Basualto, cirujana dentista.